Maite tenía 14 años. Se fue a vivir con su novio. "Se casó", dijo una pariente que, a esa misma edad, vivió el mismo destino dentro de una práctica que disfraza el abuso bajo un manto de normalidad en algunas comunidades de República Dominicana.
Tiempo después regresó a casa. Su vínculo con un hombre de 24 años estuvo marcado por la violencia que, dos años más tarde, terminó con su vida. Tenía 16 años. Su sueño de ser enfermera quedó truncado, mientras su familia esperaba su cuerpo en las afueras del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), en septiembre del año pasado.
Antes de conocerla, su agresor ya había sido acusado de un delito sexual contra otra menor. El caso lo obligó a abandonar el barrio donde residía, en el municipio de Guerra, Santo Domingo Este. Aun así, volvió a acercarse a otra adolescente.
En los últimos diez años, en República Dominicana se han registrado 20,969 denuncias por delitos sexuales vinculados a la seducción de menores, según datos de la Procuraduría General de la República (PGR). Lejos de disminuir, las cifras evidencian un repunte sostenido que alcanzó su punto más crítico en 2025, con 2,306 casos, el nivel más alto de toda la década.
Este incremento no solo supera ampliamente los registros anteriores, sino que confirma una espiral creciente de agresiones sexuales contra menores y evidencia las limitaciones de las medidas para contener el fenómeno.
FUENTE, DIARIO LIBRE.

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